Violencia no es únicamente aquello que deja marcas en la piel, ni se reduce a lo que pasa puertas para afuera. Esta se esconde en las sombras de todos nosotros y nosotras, nacidas sobre el piso enlodado de la hegemonía patriarcal, es aquello que tomamos como natural pero perjudica al 51% de la población, la demarcación de un camino específico en el mismo momento del nacimiento, es la limitación de nuestros sueños y aspiraciones, cada comentario que nos ataca como mujeres, la cosificación de nuestro cuerpo, la infantilización y subvaloración de la mujer. Violencia es también ignorada nuestra voz, afirmar que nuestro verdugo no existe.

«Somos un Rostro Colectivo»

La violencia contra las mujeres rasga el alma de la sociedad y quiebra sin miramientos el cuerpo de la democracia. Para deshacernos de ella, como de cualquier situación que eventualmente se quiera manejar, el primer paso es sin duda reconocer su existencia y sus formas a veces imperceptibles para el ojo que no está especialmente interesado en el tema. No obstante, cabe resaltar que si bien la violencia de la que hablamos afecta directamente a las mujeres, su análisis concierne a cada integrante de esta sociedad; decía Karl Marx, que todos y todas podemos estar alineados, pero dado que hay un grupo que se beneficia de dicha alineación, no le cuesta mucho vivir con ella y procura perpetuarla. Vivir con su alienación o luchar por el fin del régimen que la genera, ¿qué le dará más tranquilidad en las noches?.

La lucha feminista le removerá el alma, transformará sus cinco sentidos, no le dejará pasar por alto lo que antes con desparpajo aceptaba, le permitirá ver el mundo a través de los lentes de quienes han sido históricamente ignoradas. le quitará el sueño, le cambiará la vida. Esta no se dará cada 25 de noviembre. Lucharemos todos los dias por nunca más ser tratadas como sujeto de segunda clase y por pertenecer a lo que a pulso hemos construido. Tendremos que romper el molde, rasgar cuerdas vocales, derribar las barreras que nos separan de una sociedad justa y libre.

¡Las calles son nuestras! y lucharemos por que lo sean también nuestros cuerpos y mentes, encadenados fuertemente a la inmoralidad de la iglesia y a la complicidad asesina del estado durante los últimos siglos. Recordemos que lo tenemos todo para romper esas cadenas, que la revolución que tanto necesitamos empieza en nuestro interior.

Por Mary Luz Pérez, Alejandra Jaramillo, Aleida Hernández, Daniela Gutierres, Dairelis Chiquinquirá, Francy Estela y las más de 180 mujeres a quienes este año el patriarcado les arrebató la vida. Por el 98% de las denuncias de violencia sexual e intrafamiliar que quedan impunes, el silencio de las autoridades, el aumento de 230% en la línea púrpura durante la cuarentena. Por el trabajo no remunerado y la feminización de la pobreza. Por lo sufrido y lo que falta sufrir, por la violencia pegada a nuestros huesos como herrumbre.

Para todas las que estamos, las que estarán y las que no nos pueden acompañar, hicimos este 25 de Noviembre, Día internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, un día que resuena en la cabeza de todos y todas las voces de quienes hemos sido llamadas histéricas, exageradas, locas.

Escrito por: Mariana Libertad Ballén López

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