El pasado sábado, el parque de los periodistas en el centro de Bogotá se convirtió en un gran escenario; en donde un grupo de mujeres a través del teatro conmovieron a los transeúntes con sus representaciones desgarradoras, sus cantos, y bailes de los cuales también hicieron parte las personas que por allí pasaban. Aprovechamos la invitación que el grupo “Vale la pena ser callejeras” nos hizo para apreciar su montaje teatral y de paso hablamos con María Fernanda Sarmiento, una de las mujeres que está detrás de este interesante proyecto.

Cuéntanos, ¿Quién eres y cuál es la historia de “las callejeras”?

Yo soy María Fernanda Sarmiento Bonilla, soy artista escénica, docente de la Universidad Distrital y de la Universidad Pedagógica Nacional, y activista feminista. Y bueno realmente paso a contarles cuál es la historia de “las callejeras”, para contarles cómo llegué a ellas y cómo nos conformamos: Somos actrices de grupos de teatro callejero de Bogotá. Nuestros grupos de teatro callejero que en total son quince, hacen parte de dicho sector del teatro de la ciudad, y las actrices de los grupos, en 2018 en la última reunión del sector, entre chistes y chismes decidimos empezar un proyecto en donde solo las actrices de teatro callejero hiciéramos un montaje, en calle.

Las actrices que conforman «Vale la pena ser callejeras» / ph. Ronald Ernesto Cano Gutiérrez

Entonces en enero de 2019, nos reunimos doce actrices de teatro callejero de diferentes grupos y yo les propuse una temática para trabajar. Rosario Vergara hizo toda la producción de ese primer inicio y así arrancamos el proyecto “Vale la pena ser callejeras”. Este año, lo comenzamos con la pretensión de reunir los saberes de las mujeres de calle, las mujeres actrices de teatro callejero que llevamos haciendo teatro en las calles por más de quince años. Cabe anotar que “Costuras pa’ destejer”, es la primera obra de este nuevo proyecto.

¿Cuál sería una breve sinopsis de «Costuras para destejer»?

«Costuras pa’destejer» coloca en el espacio público diferentes miradas sobre los roles que las niñas, las adultas y las ancianas han tenido que sobrellevar en estas sociedades nuestras. A partir de juegos escénicos, de representación, de cantos y posturas manifiestas, once actrices callejeras escenifican diferentes violencias que las mujeres soportan. Las situaciones planteadas, «corporenciadas» indagan sobre las diferentes enfermedades, ataques, violaciones, daños sociales hacia la figura y el rol femenino, contrastándolos con alternativas para la cura, la reparación, la transformación y la sanación de esos males. «Costuras pa’destejer» nos deja gritar, bailar, cantar, gozar por saber que somos mujeres, que somos artistas, que somos actrices y que, sobre todo, ¡Vale la pena ser Callejeras!

Volante de invitación a la obra: «Costuras pa’ destejer»

Explícanos, ¿a qué se refieren con “corporenciadas”?

Las corporencias, son un concepto que venimos usando sobre todo quienes investigan conmigo sobre una forma de hablar, de charlar, de razonar, que no es a través de la palabra, ni el discurso sino a través del cuerpo y el sentimiento. Entonces una corporencia es una conferencia que viene a través del cuerpo, que viene a través de los sentidos.

¿Cuál ha sido la reacción del público ante esta obra?

Bueno, pues la reacción que ha tenido el público con la primera función ha sido muy buena. Parece ser que hay muchas imágenes que le provocan unos estremecimientos fuertes a las espectadoras y a los espectadores. Parece ser que lo que ocurre con las espectadoras que ven nuestra obra, es que se identifican con situaciones que nosotras colocamos en nuestro montaje teatral. Cosa que nos parece muy triste, porque muchas de nuestras situaciones son denuncias de violencias que tenemos que sufrir las mujeres. Entonces muchas mujeres se identifican con ellas y toman la obra como una forma de reivindicación, de forma de lucha frente a esas violencias que muchas de nosotras hemos sufrido.

Y los hombres, los compañeros que también son del sector del teatro de calle han reconocido nuestra labor como mujeres que por fin pudieron reunirse y hacer un montaje juntas, esto porque el sector del teatro de calle ha tenido desde hace muchos años el deseo de hacer un montaje de todos los grupos y no lo ha conseguido y finalmente las actrices de teatro callejero logramos hacer un montaje en donde trabajamos esta temática del feminismo.

¿Han tenido algún problema con el uso del espacio público, o por las temáticas de sus obras o por la forma en que interpretan las mismas?

Si, hemos tenido problemas en el espacio público. Nosotras hemos decidido montar la obra en parques, en plazas y en calles. Y en varias de las ocasiones, la policía o administradores de los espacios públicos han intentado sacarnos y orgullosamente tenemos que decir que no lo han logrado. Una de las ocasiones más fuertes fue en el parque El Renacimiento, en donde la administradora nos dijo que teníamos que salir porque estábamos usando zancos, dejamos de usar zancos y siguieron intentando sacarnos del espacio. Luego llegó la policía y cantamos una ronda alrededor de ellos, y así logramos que la policía no nos sacara del espacio. Entonces si, denunciamos que el espacio público está siendo privatizado y que nosotras y nosotros como artistas no podemos usar tranquilamente el espacio público.

¿Por qué crees que el arte podría ser la solución para un país como el nuestro?

Yo creo que el arte en la historia de la humanidad, de esa humanidad occidental que nos tocó vivir, ha cumplido la función de transformar la sociedad a través de la sensibilidad y los sentimientos. Y transformar la sociedad para cualquier lado, tanto para el lado de las hegemonías, como para el lado de las resistencias. Entonces yo creo que hay que saber usar este poder que el arte tiene para entrar, aprender, transformar desde otros aspectos de la vida humana que no son solamente el racional sino que también son el emotivo y el sensible.

Creo entonces que el arte si puede transformar porque la humanidad necesita comprender este mundo no solo a través de la racionalidad, sino a través del sentimiento, del sentido, de la sensibilidad y entonces así es como el arte puede transformar este país. Porque este país necesita de emotividad, necesita de sensibilidad, y necesita reconocer que estas tragedias nuestras tienen que pasar por el cuerpo, tienen que pasar por los sentidos, tienen que pasar por una estética y por eso creo que el arte tiene como una gran misión, y una gran misión que necesita apoyo. No es solamente una tarea de los artistas sino que los artistas también tenemos que comer y necesitamos que existan los recursos necesarios para poder tener un espacio en donde trabajar y en donde producir arte así como el resto de la gente que también transforma esta sociedad.

Muchas gracias a María Fernanda por permitirnos conocer el proyecto de estas actrices de teatro callejero de Bogotá, así como mostrarnos todo el cambio social que puede encontrarse en una puesta de escena como esta, en especial cuando el teatro se vuelve medio de denuncia y de catársis de ese machismo que pulula por las calles, mismas calles que estas valientes «callejeras» se toman para hacerlas escenario.

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Ronald Ernesto Cano Gutiérrez

Ronald Ernesto Cano Gutiérrez

Cucuteño, desarrollador de software, activista, ciclista, cinéfilo y fotógrafo de calles, paisajes y luchas.