En medio de una pandemia y controversias diplomáticas, un grupo numeroso de venezolanos intenta regresar a su país. Algunos habitaban Bogotá y otros vienen llegando de otras ciudades o países, y actualmente se concentran en la autopista norte a la altura de la calle 195. Viviendo en cambuches improvisados, bajo la lluvia y el frío capitalino esperan poder abordar un bus que los lleve a Cúcuta para atravesar la frontera de regreso hacia su país.

Alrededor de cientro treinta personas entre niños y mujeres embarazadas, hacen parte de la población migrante que se ubica en cambuches, al norte de Bogotá.

La crisis migratoria

Debido a la crisis económica que afecta Venezuela, un gran número de venezolanos migraron hacia otros países dependiendo de sus condiciones económicas. Colombia, fue receptor de muchos de ellos en medio de controversias políticas. El problema migratorio fue manejado de una manera politizada y se uso más que todo como herramienta para apoyar el famoso «cerco diplomático» en aras de sacar al chavismo del poder en Venezuela.

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Las soluciones por parte del gobierno nacional fueron bastante precarias, y los venezolanos pasaron a engrosar las listas de grupos en la pobreza junto con los desplazados por la violencia, los indígenas, los afrocolombianos y cualquier otra cantidad de colombianos. Incluso muchos colombianos que volvieron de Venezuela con sus familias se enfrentaron a duras situaciones similares a las que sus compatriotas enfrentaban a diario en medio de una ausencia de programas sociales reales.

Los venezolanos entonces entraron a competir el «mercado» de la informalidad y la prostitución, en condiciones aún más complicadas que los colombianos de sus mismos niveles de pobreza. Pues al carecer de un estatus legal, esto les impedía acceder a servicios de salud que ya de por sí son precarios para los nacionales.

Con la llegada de la pandemia, y por ende de la cuarentena, la situación de los migrantes venezolanos de escasos recursos se agravó aún más. Básicamente ellos se dedicaban a la informalidad, informalidad que se detuvo de la mano de la cuarentena, y por no estar censados o registrados en Sisbén no tenían acceso a las ayudas. A raíz de esta crítica situación, comenzaron a devolverse de distintas formas hacia su país de origen.

Los líos diplomáticos

Desde que Iván Duque llegó al poder, las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela han atravesado por su peor momento en años. Duque insiste en reconocer al gobierno autoproclamado de Juan Guaidó, por encima del gobierno de Nicolás Maduro. Esta situación ha complicado más aún la cooperación entre ambos países en medio de la pandemia. Y aún cuando tienen una larga frontera bastante porosa, los pocos acercamientos que han tenido han sido gracias a la OPS.

De otro lado, actualmente hay un rifirrafe sobre la apertura de la frontera para el retorno de los venezolanos. En medio de esto se han generado aglomeraciones de venezolanos que llegan a Cúcuta con el propósito de atravesar algunos de los dos pasos fronterizos hacia el vecino estado Táchira. También han aparecido críticas al gobierno colombiano de parte del gobierno venezolano, que indica que muchos de sus ciudadanos regresan sin saber que han contraído el coronavirus.

Aunque la repatriación sería más sencilla de manera aérea, las rencillas diplomáticas entre ambos países impiden que los vuelos de aerolíneas venezolanas aterricen en países del grupo de Lima. Por tanto, solo pudiendo hacerlo por tierra, las dos opciones posibles son usando buses o haciéndolo a pie. Esta última forma, fue en muchos casos la forma como muchos venezolanos llegaron a Colombia.

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Con respecto a los buses, para agravar la situación, han aparecido estafadores y especuladores con el precio de los pasajes. Teniendo en cuenta la precariedad de la situación de los venezolanos, el poder completar los más de doscientos mil pesos del pasaje es un gran esfuerzo que mucha veces se puede ver perdido.

La ironía de esta situción es bien particular. La migración venezolana generó una gran crisis social en Colombia, y que los migrantes regresen a su país podría solucionar dicha crisis. La cuestión aquí es que eso implicará establecer comunicación con Nicolás Maduro a quien Iván Duque considera ilegítimo.

Hace mucho tiempo que el «cerco diplomático» fracasó dejando en ridículo al grupo de Lima. Estos mismos países podrían facilitar el regreso de los venezolanos a su país, pero estas peleas políticas pueden más que la idea de armar un corredor humanitario.

El problema distrital

Siendo así la situación, los venezolanos tuvieron que elegir entre seguir en los pagadiarios (aunque muchos fueron echados de los mismos) o usar lo poco que tenían para conseguir pasajes. Los buses en un principio no podían partir de la ciudad debido a la orden de impedir el transporte intermunicipal.

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Luego el problema era que al llegar los buses a Cúcuta, muchos no han podido atravesar la frontera debido a que existen cierres producto de la inexistencia de relaciones diplomáticas entre Maduro y Duque. Ya se están empezando a dar «treguas» en medio de esta situación y gracias a la OPS se dan aperturas periódicas de la frontera pero aún son insuficientes teniendo en cuenta el volumen de venezolanos que regresan a su país.

Actualmente y teniendo en cuenta el dilema entre transporte y vivienda, muchos venezolanos se han concentrado en improvisados cambuches al norte de Bogotá. Esperan la mediación entre ambos gobiernos para que su pronto regreso se dé. Además esperan poder acceder a buses que los lleve en su totalidad (alrededor de 500 personas) hasta la ciudad de Cúcuta.

El distrito por ahora se sostiene en que hay que evitar aglomeraciones del lado cucuteño de la frontera y por ende es imposible autorizar la salida de los buses. También afirma que tiene albergue para los venezolanos, pero que estos son inflexibles en permanecer en sus cambuches, para de ahí solo salir en buses de regreso a su país.

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El 5 de junio se presentó una denuncia de parte de los venezolanos que afirmaron que el ICBF y el distrito querían llevarse a los niños y mujeres embarazadas a un lugar sin determinar. El distrito se defendió diciendo que esto no era cierto y reafirmó que los venezolanos solo aceptaban irse del lugar rumbo a su país.

Los migrantes venezolanos no solicitan ayudas, solamente poder regresar a su país.

En este momento el distrito ha instalado unas carpas para atención médica y vacunación de los migrantes. Se espera que el día 8 de junio se realicen pruebas masivas de covid-19 a todos ellos. Por otra parte, múltiples fundaciones y agrupaciones de ciudadanos tanto colombianos como venezolanos se han acercado a ayudar a estas personas. Un gran movimiento solidario que ha sido palpable con todas las poblaciones vulnerables durante lo que ha durado esta pandemia.

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Ronald Ernesto Cano Gutiérrez

Ronald Ernesto Cano Gutiérrez

Cucuteño, desarrollador de software, activista, ciclista, cinéfilo y fotógrafo de calles, paisajes y luchas.