Ayer como en los últimos veintiunos, se realizó otra jornada organizada por el comité de paro nacional. Pero en esta ocasión tuvo un ingrediente especial. La presencia de la minga indígena que llegó a Bogotá el pasado 18 de octubre. Con la Guardia Indígena abordo, la movilización tuvo otro matiz. Una gran movilización pacífica y artística que cerró con un sancocho comunitario y un hasta pronto a la minga.

Paro Nacional

En algo que se ha vuelto una constante, este 21 de octubre de nuevo se realizó una nueva movilización convocada por distintos sectores de la sociedad civil. Sindicatos, colectivos, onegés entre otras agrupaciones se movilizaron de distintas formas hacia la plaza de Bolívar. Ciudadanos a pie y caravanas llegaron a la plaza que por segunda vez en la semana acogió un buen número de personas.

Con la minga presente, se llevó a cabo una movilización pacífica intentando de nuevo que el gobierno atienda las necesidades del pueblo. Fotografía por Lina Paola Gasca Martín

A pesar de las constantes movilizaciones, el gobierno aún sigue ignorando su prerrogativas. Desde el ejecutivo afirman reiterativamente que son un gobierno que dialoga, pero más allá de uno que otro encuentro, las necesidades del pueblo continúan sin respuesta.

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El asesinato de líderes sociales, la precariedad de las condiciones laborales, la brutalidad policial, el aumento de la pobreza agravado por la pandemia, entre muchas cosas son situaciones que vienen siendo denunciadas y para las cuales el gobierno sigue haciendo caso omiso. Estas mismas situaciones fueron enunciadas por distintas personas en la tarima instalada en la plaza de Bolívar.

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Allí la madre de Dilan Cruz, Yenny Medina volvió a recordar a su hijo, cuando ya casi se cumple un año de su asesinato a manos del Esmad. Los indígenas también subieron a la tarima a recordarle al gobierno las razones por las cuales lo juzgaron simbólicamente el lunes.

¡Hasta pronto minga!

En medio de la movilización, también había un ambiente de tristeza por saber de la partida de la minga al terminar la tarde. Sin ningún acuerdo con un gobierno que los despreció, pero con una gran acogida de la ciudadanía, las chivas volvieron a tomar carretera para volver a sus territorios.

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Cada vez se hace más evidente la brecha entre el grupo de personas para el cual gobierna Iván Duque, y el pueblo como tal. Que aunque estando a escasos metros de la sede de gobierno, son totalmente ignorados.

Aunque la minga en general partió hacia sus territorios. Otros grupos indígenas permanecen en la capital, un grupo de indígenas Mizak continúa en la ciudad a la espera de lograr hablar con el gobierno. Es el mismo grupo que tumbó la estatua de Sebastián de Belálcazar en Popayán, como un acto de protesta contra el colonialismo y la celebración del esclavismo a través de monumentos.

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La minga se fue, claramente volverá y de paso dejó una lección de dignidad incluso ante la evidente displicencia de un gobierno totalmente desconectado del pueblo.

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