El 4 de agosto de 2020, la Corte Suprema de Justicia ordenó detención domiciliaria para el ex presidente Álvaro Uribe Vélez. Tanto detractores como seguidores de dicho personaje inundaron las redes con sus sentimientos al respecto. Teniendo en cuenta la forma como Uribe ha permeado el poder, es poco probable que no capitalice esto a su favor.

Innombrable e intocable

Uribe, quien tiene alrededor de doscientos procesos, siempre ha podido evadir la justicia. Fueros presidenciales, ex funcionarios suyos que terminan sacrificados, testigos que mueren misteriosamente, entre muchas cosas han permitido que Uribe saque pecho de una presunta inocencia.

Hay que entender que aunque Álvaro Uribe Vélez esté encarcelado, tristemente no dejará de manipular los hilos del poder.

A pesar de esto, el uribismo como tal ha tenido cierto miedo con las cortes y por eso comúnmente han promovido reformas a la justicia para reducir todo a una súper corte. Esto siempre ha sido considerado riesgoso por los expertos, pues facilitaría que Uribe o su partido incidan sobre las decisiones de una sola corte. Ahora con la detención de Uribe, su partido viene promoviendo una asamblea constituyente que les permita realizar dicha reforma a la justicia.

Adicionalmente, Diego Cadena quien en un principio se pensó que sería el nuevo sacrificado por la inocencia de Uribe. Quedará detenido aunque eso no impida que Uribe tenga que estar detenido en alguna de sus residencias.

Celebrar con mesura

Los colombianos, tienden a ser viscerales. Quizá por eso son fáciles de sacar a la calle a votar «berracos». Por esto vienen saliendo a las calles a celebrar la detención o condenarla. Los que celebran creen que esto puede abrir la puerta para que Uribe sea investigado por el resto de cuestiones que siguen congeladas, en especial por sus nexos con el paramilitarismo.

Es posible que en esta nueva condición, otros proceso legales avancen. También es posible que Uribe, desde su casa y en crocs, siga moviendo los hilos del poder.

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Como están construidas las jóvenes democracias latinoamericanas, hacen que los caudillos o gamonales no pierdan su poder o influencia aunque estén apresados. Abonemos a esto, que el sistema penitenciario colombiano es demasiado flexible con los delincuentes de cuello blanco como Uribe.

Uribe no ha muerto

Dudo mucho que este sea el comienzo del fin de Uribe. Su partido sigue en el poder, y tiene sus garras en los tres poderes. El proceso judicial es aún muy largo, y el «padecimiento» de Uribe puede ser usado para eclipsar los incontables desaciertos de su pupilo Duque. Además que puede ser el argumento perfecto para apalancar a su partido con miras a las elecciones de 2022.

Es interesante que la ciudadanía aún no ha entendido muchas cosas, y aún es presa fácil del discurso macartista que ha usado Uribe desde su primera elección. Claramente las clases altas lo defienden de la mano de las medidas que este y su partido han tomado para defenderlos. E incluso en estas clases tienen claro que no vendrá el comunismo a apropiarse del país. Pero igual repiten la idea para que las clases más bajas, salgan a votar hipnotizados esperando que no les expropien aquello que anhelan tener.

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Por tanto, es poco probable que Uribe muera políticamente. Quizá el único efecto sea que sus listas preferentes no arrastarán la misma cantidad de gente que elecciones anteriores. El problema de su partido es que no hay una figura tan carismática como él. Y es toda una ironía, que las figuras más reconocidas como Paloma Valencia o María Fernanda Cabal, no causen el mismo efecto por el hecho de ser mujeres, y sus partidos de derechas no les otorguen el mismo lugar que a los hombres.

¿Mártir?

En lo personal para mí el peor escenario es el del Uribe mártir. Toda una contradicción tener a Uribe preso en alguna de sus lujosas propiedades, mientras este «castigo» lo convierta en el mártir de su partido. Esta idea ha sido enunciada por el equipo de La Pulla así como por el profesor Gilberto Tobón. Y teniendo en cuenta los tuits y las cadenas de WhatsApp que vienen rondando, es una posibilidad que no se debe descartar.

Incluso Duque en sus alocuciones y entrevistas habla de como los ex guerrilleros de las FARC ocupan curules en el congreso mientras el ex presidente es investigado. Son claramente dos realidades distintas a los ojos de la ley. Pero no a los ojos del colombiano de a pie, que luego de más de veinte años de tener a Uribe en el poder sigue sin entender lo maquiavélicas de sus acciones criminales durante su carrera política.

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Ronald Ernesto Cano Gutiérrez

Ronald Ernesto Cano Gutiérrez

Cucuteño, desarrollador de software, activista, ciclista, cinéfilo y fotógrafo de calles, paisajes y luchas.