Como una iniciativa colectiva y un medio de apropiación y auto reconocimiento, jóvenes de diferentes colectivos y movimientos sociales, en colaboración con la comunidad del barrio Ciudad de Cali, unieron esfuerzos para dar vida a este espacio de todos, EL TRÉBOL.

Esta gente que le pone el alma, pero de verdad, se conoció en el caso de algunos de ellos, en proyectos o iniciativas anteriores que se daban para el momento en la localidad de Kennedy. Hace 4 años llegaron a donde hoy funciona El Trébol, allí en ese lugar se han dado cambios de transformación profundos en todos los sentidos, desde la misma conformación del barrio, como el uso del espacio donde ahora se levanta el Trébol.

Lo que se conoce hoy como la UPZ 82, Patio Bonito, se conformó en principio como barrio por allá en los años setentas, inicialmente como un barrio de invasión, que luego gracias al esfuerzo y organización de sus habitantes, quienes gestionaron entre ellos mismos los servicios públicos fue reconocido legalmente. Durante toda esa dinámica de transformación el lugar funcionó como el salón comunal del barrio, yéndose abajo tiempo después, debido entre otras cosas, a las dinámicas sociales que allí se daban, entre ellas los problemas quizás más graves, el micro tráfico y narcotráfico. A causa de eso pasó a volverse unos de los ‘lugares de miedo’ del barrio, desentejado, saqueado, el lugar fue foco de violaciones, atracos, basuras, consumo y venta de estupefacientes.

Este espacio fue una apuesta colectiva, fiel y digno ejemplo de la autogestión y la auto reconstrucción, en el año 2014 se levantó  gracias a la comunidad del barrio Ciudad de Cali y el colectivo de  Arquitectura Expandida, junto con otros parches como Biciterritorializando,  Territorios Luchas, Dast, Monstruacción,  varias personas más involucradas con el apoyo de procesos sociales y la Consejería Cultural de la Embajada de España en Colombia. El Trébol no es de nadie en particular, ni es un espacio administrado por la junta de acción comunal, es un espacio de todos y aunque por esta razón se puedan presentar problemas de conservación e inseguridad debido a la falta de reconocimiento de algunas personas por él, también ha posibilitado nuevas dinámicas entre las personas de este barrio puesto que quienes han participado de su construcción y funcionamiento le apostaron a empoderar a los ciudadanos dentro de su territorio, a reconocerse y reconocerlo, a amar su barrio y a defenderlo.

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Desde su apertura El Trébol ha brindado diferentes servicios, iniciaron con una amplia biblioteca que desapareció después de que los amigos de ajeno la desocuparan, sin embargo su imparable lucha y compromiso han sabido superar estos golpes, bajo el lema ‘Hágalo Real’ han posibilitado procesos de educación no formal en la comunidad del sector, como capacitaciones Pre-Icfes, servicio social como opción de prácticas para estudiantes de colegios del sector, talleres de formación en diferentes disciplinas, etc.

Cuando les preguntamos a algunos de los miembros del parche del Trébol por cuáles han sido los principales obstáculos de llevar a cabo este tipo de procesos en barrios populares marcados por fuertes problemáticas sociales, aseguran que, el principal obstáculo es la lucha en contra del sentido común de la gente,  el sentido común fundamentado, tergiversado por los diferentes medios de dominación, ellos están convencidos que un factor determinante en la dominación es la educación, pues las dinámicas que se construyen alrededor de un sistema social carente de educación están encaminadas al pensamiento y el actuar individualista, en sobrevivir sin importar si el vecino come o no. Otro obstáculo debido a estas mismas causas es quizás la apatía de algunas personas por construir en conjunto, por encontrarse en espacios comunes, fundamentados de nuevo en el pensamiento individualista al que nos encamina nuestro sistema económico.  El hambre y la falta de recursos también han sido de alguna forma un obstáculo puesto que también ocasionan deserción de los habitantes al sitio, la estigmatización y criminalización de la juventud otro, de algún modo la imposibilidad de pensarnos entre todos de una forma diferente.

A pesar de las dificultades, el grupo ha ido creciendo, de 4 personas que pudieron a ver llegado al principio ahora participan en asambleas hasta 30 personas, sin contar las que participan y se benefician de los talleres. 

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Bajo el principio del ‘amor eficaz’ los jóvenes que hacen posible el funcionamiento de esta casa cultural han enseñado desde la acción y el ejemplo que, si se puede transformar un barrio, una comunidad y el pensamiento de todos allí, pues para ellos la única forma de hacer eficaz el amor real es entregándolo todo, no lo que sobra, sino lo mejor que tienen de sí para los demás, transformando las condiciones sociales y políticas de una comunidad, porque para ellos la política más allá de la politiquería y los políticos corruptos consiste hacerle entender y creer a la gente que tiene la capacidad de tomar decisiones sobre su territorio, que pueden hablar y participar activamente en las cuestiones del barrio.

Uno de los puntos fundamentales en el proceso que en el Trébol se adelanta ha sido el tema de los códigos culturales, la comunicación misma con la gente, y la autogestión, que tienen claro que va más allá de una gestión económica, sino de generar soluciones grupales para el mismo efecto, pues en casa el trébol todo se comparte, si hay un solo pan de ese pan comen todos, y es un mensaje también para quienes allí llegan. Estas formas de entenderse en comunidad son un esfuerzo arduo en contra los diferentes tipos de violencia que hoy se evidencian en las calles y que la gente ha tendido a normalizar, en pro de un vínculo de compromiso asumiendo una cotidianidad transformadora desde los actos mismos, en contra de la indiferencia y la des-humanización.

 El Trébol es sin lugar a dudas una apuesta ética por la revolución, un grupo de jóvenes queriendo transformar el mundo.

Contacto: eltrebolresiste@gmail.com.

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María Paz Cubides

María Paz Cubides

Comunicadora social y periodista, buscando historias en esta vasta e inhóspita urbe. Hereje, sentipensante, amante de la fotografía y la danza.