En Bogotá, que ya cuenta más de 2000 casos, han aparecido ciertos focos de contagio, es decir lugares en donde debido a particulares condiciones, en especial de confinamiento, los contagios se presentan con mayor facilidad. Esta situación ha prendido las alarmas entre las autoridades y las personas en general. La clínica Nuestra Señora de la Paz y Corabastos se han convertido en estos lugares en donde aparecieron nuevos contagios. En la primera aparecieron 45 casos, mientras que en Corabastos aparecieron 7 casos en una de las bodegas. Debido a estas situaciones, dichos sitios tuvieron que implementar medidas para evitar el contagio y controlarlo.

Las quejas de las familias de los pacientes de la clínica Nuestra Señora de la Paz, no se hicieron esperar. Con 45 casos se convierten en uno de los principales focos de contagio de la ciudad.

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La entrada a la clínica Nuestra Señora de la Paz, una clínica psiquiátrica, hoy parece la de una zona de exclusión biológica. Un conjunto de personas ataviadas con trajes de bioprotección controlan de manera estricta la entrada de personas al lugar. Es obligatorio usar tapabocas para acceder, y es requisito pasar por una evaluación de la temperatura antes de entrar. Actualmente, algunos familiares se quejan por la forma en que la clínica manejó inicialmente este tema sanitario, pues es evidente que siendo un sitio con cierto aislamiento con el exterior no debía permitir el contagio al elevado nivel en que se presentó.

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En el caso de Corabastos, al parecer fallaron sus protocolos y por tanto hoy por hoy afronta una multa debido a los 7 casos que se presentaron en una de sus bodegas. El día sabado 25 de abril, cerraron todas sus bodegas y realizaron una desinfección de la más grande plaza de mercado de la ciudad de Bogotá y Colombia. En una imagen improbable, las tanquetas del Esmad pasaron de disolver manifestaciones a rodar por las calles de Corabastos lanzando hipoclorito hacia por todo el lugar en aras de eliminar el virus, que apareció recientemente en el lugar.

A su vez, personal de la corporación, desinfectaba entradas usando aspersores motorizados y otros usaban grandes mangueras para lavar zonas peatonales de este concurrido lugar de Bogotá. Corabastos, que normalmente estaría atestada de gente en un día sábado, se veía casi vacía y con en estrictos protocolos de seguridad restringía la entrada a sus instalaciones.

Las condiciones sanitarias de las cárceles de Colombia son bastante precarias, razón por la cual se han desencadenado motines exigiendo mejoras que no llegan ni para la población carcelaria ni para los guardias. Ambos grupos poblacionales ya presentan contagios.

El riesgo permanece, pues ya hace varias semanas que el virus circula libremente por la ciudad. Adicionalmente a esto, hay ciertas condiciones en algunos lugares que podrían facilitar los altos contagios como ocurrió en la clínica Nuestra Señora de la Paz, o en Corabastos. Por ejemplo, por ahora el Esmad y varios efectivos de la policía custodian la cárcel Modelo pues se han presentado motines desde marzo debido a las precarias condiciones sanitarias. El principal motín dejó al menos 23 muertos, pero a pesar de esto aún las condiciones no se corrigen y se cree que con la excarcelación, se reducirá el riesgo de contagio, pero es poco probable que esto cambie.

Un sistema desigual, también está favoreciendo el contagio. La ignorada informalidad, ahora pasa una alta factura al país, tanto para el problema sanitario actual, como para una crisis alimentaria que se avecina.

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La semana del 27 de abril comienza una flexibilización de la cuarentena obligatoria, la cual aumentará el riesgo de contagio. En contraste, las medidas de flexibilización que se pretenden aplicar en Colombia, son medidas que apenas están aplicando en España luego de al parecer pasar el pico de contagios con más de doscientos mil. Comienza una nueva etapa dentro de esta pandemia, y al parecer los trajes de bioseguridad seguirán apareciendo por muchos lugares de la capital colombiana.

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Ronald Ernesto Cano Gutiérrez

Ronald Ernesto Cano Gutiérrez

Cucuteño, desarrollador de software, activista, ciclista, cinéfilo y fotógrafo de calles, paisajes y luchas.