Hace algunos años existió un poeta que creyó que la música tenía sentido y razón. Mediante el rasguear de las cuerdas manifestó que no dejaría que el dolor le fuese indiferente, en un escenario consumido por la agitación violenta y desigual de las dictaduras. Muchos poetas a través de la música creyeron en la fuerza de su voz para levantar a un pueblo que había sido oprimido durante años. 

En América Latina, la música desempeñó un papel fundamental en la lucha por la reivindicación de los derechos humanos durante la época de 1960 y 1970.  Este periodo estuvo marcado por un escenario de descontento frente a la creciente miseria; la falta de liderazgo de los mandatarios de la región y el recrudecimiento de la violencia política; lo que desencadenó en una serie de manifestaciones sociales que exigían igualdad de derechos y oportunidades para todos. La música de protesta fue cogiendo fuerza a partir de los movimientos estudiantiles, obreros y campesinos, que alentaban la lucha, ya que podían sentirse representados por estas canciones.  Sin embargo, este género empezó a decaer a partir de los años 80 como consecuencia de la crisis económica y la llegada de las dictaduras militares que intentaron silenciar su música a partir del exilio y la represión. 

Este tipo de música surgió en distintos países latinoamericanos, como consecuencia de sucesos como la Revolución Cubana; la Guerra de Vietnam; la muerte del Che Guevara, entre otros. Estas canciones tenían la intención de transmitir un mensaje social que permitiera generar un espacio de reflexión y conciencia política sobre las injusticias que se estaban presentando en ese momento. De esta manera, la canción se utilizaba como un discurso que pretendía generar un cambio profundo en las estructuras sociales, económicas y políticas. Se buscaba juntar a los pueblos latinoamericanos para alzar su voz frente a las élites y contra los intereses de las grandes multinacionales, en especial sobre las norteamericanas. Por esta razón, muchos intérpretes se atrevieron a enfrentar la represión militar, las desigualdades e injusticias sociales, la pobreza, entre otras problemáticas que afectan directamente al pueblo. 

De igual forma, mientras la música protesta se iba extendiendo por las distintas regiones de América Latina; durante estos años también se empezaron a fortalecer los grupos de izquierda como respuesta al subdesarrollo, las desigualdades, la miseria y la falta de liderazgo de los mandatarios que desconocían las problemáticas de sus territorios. Sin embargo, con la llegada de las dictaduras militares en América Latina, muchos cantautores de música protesta fueron hostigados, obligados al exilio, y en muchas ocasiones, asesinados. Este es el caso del artista chileno Victor Jara, quien durante la dictadura militar de Pinochet fue torturado y asesinado por manifestarse a través de su música. 

Víctor Jara-Te recuerdo Amanda (1969)

En Colombia, muchas de estas canciones recogen temas de violencia y pobreza, pero además los autores le dan un lugar a las comunidades e individuos que no eran escuchados por la sociedad: los niños, las mujeres, el pueblo, los campesinos, los desempleados, y los marginados. A partir de los años 60, muchos jóvenes se unieron para manifestar su descontento; luchar por las causas sociales y elevar su voz por la transformación de un estado de violencia y represión. También reclamaban y exigían el reconocimiento de sus derechos, defendían sus ideas con rebeldía y no temían enfrentarse a la división de clases. Pero, en respuesta a esto, se encontraron con un gobierno que censuraba estas manifestaciones por considerarlas como un atentado contra el orden establecido, y empezó a silenciar sus voces a partir de la represión y el autoritarismo. 

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La resistencia a través de la música 

El 20 de octubre de 1978, en el Almacén San José ubicado en La Plata, la ciudad enmudeció un instante, en el que Mercedes Sosa, conocida como La Negra, fue detenida en medio del que sería su último recital antes del exilio. En ese encuentro, estaba acompañada por su hijo y el guitarrista Colacho Brizuela, mientras interpretaban canciones de protesta que habían sido censuradas por el sistema militar y represivo en el que se encontraba Argentina en ese momento.

El concierto fue interrumpido por la violencia policial, quienes la humillaron por su color de piel y su posición activista y partidaria. Luego de esa confrontación, Mercedes se exilió en Europa y regresó en el año de 1982. Durante muchos años, creció con la idea de que a través de su voz podía expresar todas las injusticias que padecía el pueblo latinoamericano y denunciar la violencia de los gobiernos dictatoriales y represivos.

Mercedes Sosa- La Maza (1983)

Mercedes fue conocida como la voz del pueblo y mediante su música logró despertar un sueño de libertad y cambio social, que le hizo devolver la esperanza a miles de personas que habían sido golpeadas por la violencia durante años. Muchos artistas desde ese momento, se dieron cuenta que es posible transformar y resistir a través de la música, el arte y las palabras; pero además cuestionar la realidad en la que vivimos, y que aunque muchos crean en la violencia; otros creemos en la transformación social, en la comunidad, en la empatía y en la resistencia a través del arte. 

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Laura Ruiz

Laura Ruiz

Comunicadora social y periodista. Siento la fuerza que reverdece por cada fibra de mi piel en busca de una sociedad más justa. Creo en el poder transformador de la música, el arte y las palabras.