En 2018 en medio del paro estudiantil, apareció un grupo de jóvenes con unos llamativos escudos adornados con el tricolor nacional y mensajes de paz. Esta «guardia de élite» que llegó a las portadas de periódicos internacionales como el Washington Post, tiene una interesante historia enmarcada en la empatía, la solidaridad y el anhelo de cambio; la cual decidieron compartir con nosotros.

Comencemos por el origen de los particulares escudos. Se dice que los escudos de las manifestaciones en Venezuela se inspiran en el «Euromaidán», la revuelta de 2013 y 2014 en Ucrania. ¿De dónde tomaron uds la idea de construir estos escudos?

La idea de los escudos no tiene una inspiración puntual. No es que haya nacido de una revuelta, o que miramos de tal libro esto, de tal revista aquello, de tal vídeo esto otro. Fue más como un “causa y efecto”. Todo comenzó cuando nos “estallaron” en la calle 100. En esa primera marcha que llegó a ese lugar (en la cual hicimos un plantón pacífico con arengas y bailes), el Esmad nos estalló de una forma violenta y represiva. No solo pretendían despejar la vía pública sino que hicieron una cacería de brujas de los estudiantes por los barrios del sector. Este hecho generó una idea en quien después sería el fundador de nuestro grupo. La idea sería crear un mecanismo de protección para el conglomerado estudiantil, pero sin alejarse de la bandera del pacifismo y la no violencia; ya que en ese tiempo era constante aquella arenga de “sin violencia” cuando se presentaban enfrentamientos.

El grupo no nació simplemente con la idea de elaborar unos escudos, sino de ir más allá. El grupo debía ser un mecanismo de protección. Los escudos son una consecuencia del diálogo entre aquellas personas que querían desarrollar dicho mecanismo defensivo. Por ende, no nacieron directamente sino basados en la cuestión de “¿cómo defendernos sin ser agresivos?”, y la respuesta para esa pregunta fue crear escudos.

El concepto de escudo, se relaciona con protección o con defensa. ¿La idea de los escudos es proteger las manifestaciones de los ataques recibidos por el Esmad?

Claramente, nuestra función es proteger a los estudiantes. Cuando nosotros nos integramos a la marcha, debemos crear una línea divisoria entre el Esmad o la Fuerza Disponible y el conglomerado estudiantil, así salvaguardamos la integridad física de los estudiantes o las personas que participen en la marcha. Así fue como con el paso del tiempo pasamos de ser simplemente un símbolo de paz para pasar a ser un símbolo de paz y resistencia, no solo de ser quienes protegen a los estudiantes sino que somos aquellos que vamos a estar ahí resistiendo ante los embates de la fuerza pública.

Las veces que los hemos acompañado, hemos notado que algunas veces encabezan la marcha, en otras van en la mitad de la misma, y en la última eran ustedes quienes cerraban la marcha. ¿en qué se basa la decisión de la posición de los escuderos?

Esa decisión se toma horas antes de salir. Depende de cuántos voluntarios o personas disponibles tenemos, así miramos si podemos cumplir nuestra alineación estratégica y de ser de esa forma tomamos la decisión de qué puntos podemos cubrir dentro de la marcha, teniendo en cuenta el número de escudos y de personas. Para nosotros sería ideal cubrir la totalidad de la marcha, pero nuestra limitante principal es el número de voluntarios ya que conseguir personas dispuestas a tomar los escudos no es nada fácil. Y de otro lado está el factor económico, pues está la elaboración del escudo, el costo de los materiales, lo que cuesta equipar a una persona con protección y el valor de los implementos de primeros auxilios. Todas esas cosas son elementos costosos.

Lo que hacemos cuando vemos que no tenemos las personas suficientes, es identificar el punto “caliente” de la marcha y es ahí donde vamos a enfocar nuestros esfuerzos ya que no podemos cubrir la totalidad de la marcha. La idea es concentrar nuestras fuerzas en aquellos puntos en donde sabemos que puede haber “tropel”.

¿Cómo se llega a ser parte de los escuderos? ¿Tiene un nombre en especial esta «guardia de élite»?

El nombre del grupo al que ustedes llaman “guardia de élite” es Comité de Defensa Estudiantil o CDE. Nosotros no tenemos requisitos ni nada parecido para ser parte del comité. En sus inicios el grupo llegó a la asamblea de sede de la Universidad Nacional con un escudo, el cual curiosamente era un prototipo hecho de PVC y un tipo de cartón bastante resistente. Ahí le contaron a la asamblea en pleno sobre la idea del comité y cómo nació la misma. También lanzaron la convocatoria abierta, la cual ha sido contínua. No hay ningún tipo de requisito basado en ninguna característica física, de sexo, etc.

De otro lado, dentro del grupo si existe un reglamento. Por ejemplo, cada persona debe confirmar su identidad, en aras de evitar que el grupo sea blanco de infiltraciones. También hay que proveer los datos personales, ya que estos son de gran utiilidad al momento de que ocurra algún percance, para ello se solicita el tipo de sangre y el Rh; también los datos de contacto por si la policía se lleva a uno de los compañeros.

Es claro que también se exige el respeto entre los miembros, además de eso tenemos una “regla de oro”: Nosotros no lanzamos arengas violentas ni ejecutamos actos violentos en contra de la fuerza pública, ya que no podemos caer en el error de ser nosotros los que iniciemos el “tropel”. Además que atentaríamos contra nuestro propósito principal que es salvaguardar la integridad física de los manifestantes. También hay que tener en cuenta que si estamos frente al Esmad y empezamos a gritarles insultos es bastante probable que nos ataquen con la misma sevicia con que atacan a los estudiantes. Por ende la idea no es solo evitar confrontaciones para proteger a los compañeros sino evitarlas para proteger nuestra integridad física como escuderos.

Habría que separar dos cuestiones con respecto a la pertenencia en el grupo: La primera cuestión sería entrar, lo cual es sencillo, ya que el grupo es de libre acceso; basta con decir quiero entrar, dar los datos y ya. La segunda y realmente complicada es mantenerse. No es que no tengamos suficiente gente porque haga falta divulgación, no convoquemos lo suficiente o haga falta visibilidad. Nos hace falta gente porque no se queda. Un escudero debe tener las cosas claras, debe saber a qué va. Saber que se tiene en frente a un grupo de personas armadas (Policía Nacional) que pueden atacar, requiere valentía y fuerza, y no hablamos de fuerza física sino fuerza mental. Es como tener sangre fría para los momentos en los que hay disturbios y hay que enfrentar la arremetida de la fuerza pública, y no abandonar el rol de escudero.

Es bastante complicado, y no es para todo el mundo. Cuando las marchas no presentan ninguna alteración es cómodo, pero cuando se arma el tropel; no es fácil estar ahí sintiendo como vibra el escudo por todo lo que el Esmad dispara contra el estudiantado, es una cuestión de fuerza mental bastante complicada.

Complementando la pregunta anterior y teniendo en cuenta la forma como actúan, ¿el grupo es de carácter público?

Si, claro. Como nosotros no ejecutamos actos violentos, como nosotros no somos una fuerza ni represiva ni agresiva, nosotros no tenemos nada que esconder ni nada que temer. Por eso aceptamos esta entrevista de manera personal ya que no hacemos nada malo ni debemos ocultar nada.

¿Saben dentro del grupo que se han vuelto la «imagen» de las manifestaciones? Aparte de nuestro medio, he visto fotos de su grupo en medios nacionales y la más memorable en el Washington Post

Al inicio veíamos fotos porque la prensa capturaba imágenes de cosas curiosas de las marchas y los escudos eran una de ellas. Luego empezamos a darnos cuenta que la situación había cambiado, y nos veníamos convirtiendo en uno de los símbolos de las marchas. Si se buscaba en Internet, “marchas 2018” era bastante probable hallar fotos de nosotros. Normalmente nos encontrarían a nosotros y al dragón chino con el déficit presupuestal como dos de los símbolos de las manifestaciones.

Claramente tenemos consciencia que somos por tanto un referente, y nos sentimos orgullosos de ser un símbolo de paz y resistencia dentro de las manifestaciones. Y nos parece bien, pero esto es algo que está en un segundo plano. Lo importante para nosotros y nuestro objetivo es como lo dijimos anteriormente: Salvaguardar la integridad física de los manifestantes, luego este reconocimiento lo vemos con buenos ojos, pero porque sirve para que las personas vean en nosotros quizás una inspiración y así pierdan el miedo a salir a las calles a exigir lo que por derecho les corresponde, pues saben que existen personas que los pueden proteger mientras se manifiestan.

¿Cuál ha sido el momento de mayor tensión en las marchas? ¿Qué tanto miedo se puede llegar a sentir de la mano del Esmad?

Pues todas las marchas tienen su momento de tensión, hay unas que los tienen más, otras que los tienen menos. Hay unas marchas en las que ocurre algo, otras en las que no ocurre nada. Ese momento de tensión es aquel en el cual estamos alertas porque comprendemos que cualquier chispa puede iniciar una confrontación. En las primeras marchas no eran comunes los problemas, los cuales aparecieron a partir de la primera marcha a la calle 100 (hecho que generó el nacimiento del comité). De todas esas marchas para nosotros la que implicó mayor tensión psicológica fue la marcha del 6 de diciembre.

Al encontrarnos con las personas de la Universidad Pedagógica en la calle 26, ya estaba ese aire. Bastaba con ver que había un cordón de seguridad de los integrantes del comité de Derechos Humanos de la UPN entre el Esmad y los estudiantes, además que la distancia entre el Esmad y los estudiantes no era de más de quince metros. Viendo esta situación ya sabíamos que algo iba a pasar. No era momento de tensión, pero si estaba la incertidumbre de si podía o no podía pasar algo. Es como si comenzara una cuenta regresiva a la espera del suceso. Los estudiantes comenzaron a avanzar, ubicamos nuestra posición habitual que es entre el Esmad y el conglomerado estudiantil. Nosotros también comenzamos a avanzar, pero continuaba esa tensión en el ambiente, el aire se pone pesado, el cuerpo se pone en estado de alerta y se altera ante cualquier estímulo, hay como prevención ante cualquier cambio inesperado, se siente una intranquilidad y se tiene una sensación de que algo va a pasar pero no se conoce el momento.

Continuaba la intranquilidad, y ese ambiente sofocante en la antesala a lo que se podía desatar. En nuestra memoria siempre estará el edificio de vigas naranjas cerca a la estación de Transmilenio de Calle 26, pues ese fue el punto de referencia del lugar y momento en que el Esmad nos “estalló”. Nosotros estábamos en la cola de la marcha, y escuchamos motos lo cual nos puso en alerta; vimos también como 15 “matrimonios” (Motos que llevan parejas de policías: Quien conduce la moto es un policía de verde. Y el pasajero es un policía perteneciente al Esmad) cortaron la marcha. En ese momento nos percatamos que estábamos encerrados. Al venir en la cola, ya de por sí teníamos a un grupo del Esmad detrás nuestro; y cuando los “matrimonios” cortaron la marcha, otro grupo del Esmad quedó delante nuestro. A la izquierda teníamos los edificios y a la derecha teníamos a la estación de Transmilenio.

Ya en ese momento es cuando las cosas cambian, porque hay que prepararse para lo que es evidente que va a pasar. La directriz que nos imparte el coordinador en ese instante, es que no nos movemos hasta que los estudiantes salgan del lugar. A continuación, los miembros del Esmad que venían en las motocicletas se bajan de estas y empiezan a lanzar aturdidoras y gases lacrimógenos indiscriminadamente, así como a disparar con marcadoras. En estas situaciones la orden es “¡máscaras!”. Eso significa que debemos ponernos nuestra equipación: Máscara de gas y goggles. Guardar cualquier objeto que se nos pueda caer y alistarse.

El Esmad ataca y los estudiantes empiezan a subirse a la estación de Transmilenio, en donde había Fuerza Disponible la cual ataca también a los estudiantes. En ese momento ya no se siente tensión o presión, en ese momento lo que se siente es miedo. Ese miedo se manifiesta físicamente: Con temblores, sudor frío, se hace imposible cualquier acción como colocarse un tapabocas o guardar las gafas en la maleta pues los temblores lo dificultan. Incluso algunos compañeros intentan tomar de la mano a otros para agarrar valor. Y es que es obvio, nosotros somos estudiantes. Nosotros somos personas que no hemos recibido ningún tipo de entrenamiento militar o algo por el estilo. El tener en frente a una persona que triplica nuestro tamaño, que tiene implementos para hacernos daño, y que se nos va a acercar con intención de dañarnos hace que sintamos miedo de morir, es una posibilidad que existe y que ha ocurrido. Uno está “cagado encima”, sudando frío, temblando. No se sienten nervios, se siente “físico” miedo. También se tiene miedo al hecho común de ser retenido y lo que pueda pasar con durante esa retención.

Pero cuando tenemos nuestros escudos en las manos y al Esmad en frente, y miramos hacia atrás viendo que hay personas aferradas a nuestros morrales, o vemos gente acurrucada ocultándose detrás nuestro … El ver a esas personas, nos despeja la mente, nos da fuerzas y se despierta aquello del porqué se está ahí. Estamos ahí siendo carne de cañón, para que esas personas que están detrás nuestro, sin nada, puedan irse ilesas. Personas que sabemos que están ahí, incluso privadas de miedo y a quienes sabemos que debemos proteger.

Cuando nos encontramos con estas situaciones, en donde hay entes armados acercándose a nosotros pero detrás nuestro hay personas asustadas, agarradas a nuestros morrales, gente llorando… Toda duda se despeja, y uno se dice “Debo quedarme aquí firme porque si flaqueo no solo soy yo”, pues porque si solo es por uno mismo, pues que pase lo que tenga que pasar. Pero es que tenemos la responsabilidad no solo de protegernos a nosotros mismos sino de proteger a otras personas, eso hace que no haya ninguna duda y que saquemos la fuerza para estar ahí y mantenernos firmes.

De otro lado, ¿Cuál ha sido el momento más alegre tanto dentro del grupo como del movimiento en general?

Pues si es cierto que la firma del preacuerdo nos llena de felicidad porque significa que el movimiento está dando frutos. A fin de hacer esto más relacionado al comité que al movimiento, podríamos decir que varias cosas. Algunas son cosas pequeñas, como por ejemplo colocarnos sobrenombres entre nosotros. A uno de nosotros le apodamos “Oye mi perro”, pues su forma de saludar siempre era: “Oigan mis perros”. A otro le decimos “El infiltrado”, pues a la primera reunión que fue, llegó con botas, camuflado, gorra militar, con una camisa gris y chapolas. Existe otro a quien de manera cariñosa le decimos “el que se llevaron”, pues él fue retenido por el Esmad.

Sobre ese último, también podríamos hablar de un momento emotivo. La retención de ese compañero también se dio dentro del marco del ataque del 6 de diciembre. Luego de que pasa el caos e hicimos el recuento, notamos que hacía falta uno de los compañeros; y solo supimos qué pasó hasta que vimos el vídeo que una señora grabó y publicó en Twitter. En ese vídeo cuando ella le hace preguntas, es que él cuenta todo lo ocurrido con su captura. Después él se comunicó con nosotros por WhatsApp y nos indicó que estaba bien. Eso fue una gran alegría y tranquilidad para el comité.

De otro lado, algo que también nos produce alegría es ver como los padres de familia expresan su apoyo hacia nosotros. Sabemos que es lógico que expresen su apoyo al movimiento porque ahí están sus hijos, pero que lo hagan particularmente con el comité es aún más especial. Nunca pensamos que cosas así pudiesen pasar. Incluso no solo demostrar su apoyo sino marchar con nosotros. Estar ahí dándonos la mano o dándonos las gracias es especial. Algo que pasó en la última marcha del 15 de diciembre, que realmente nos dejó sin palabras, fue que cuando ya estábamos en el parque de los periodistas encarando la tanqueta para que no pasara nada; se acercó un señor con un niño. Y el señor nos decía “gracias por lo que ustedes hacen” mientras el niño nos daba dulces. Ante esta situación nos quedamos sin palabras para describir un hecho como este.

Otro hecho que ha sido alentador y sorpresivo, es algo también relacionado con los hechos de la marcha del 6 de diciembre. Cuando recibimos la orden de no movernos hasta que todos los estudiantes salieran, nosotros estábamos en medio de una nube de gas. Y la orden era que no nos movíamos aunque estuviéramos “comiendo” gas. Luego que logramos salir de ahí, estábamos destrozados. Algunos no podíamos ver, pues el gas nos había quemado mucho los ojos, otros no podían respirar por el efecto del gas. Al acabarse la adrenalina, estábamos en mal estado, tirados en el piso. Ahí en ese momento los estudiantes a los que habíamos protegido, se regresan para ayudarnos. Nos cargaron, nos sacaron en hombros, nos preguntaban qué necesitábamos, si teníamos algo, si nos sentíamos mal. Nos trajeron leche de magnesia, orégano y vinagre. Esos estudiantes que salvamos vinieron esta vez a salvarnos a nosotros, o quizás no a salvarnos pero si a protegernos. Entonces fue como un “no estamos solos”, fue como saber que no estamos siendo carne de cañón sin que a nadie le importe. Esa situación nos llenó de regocijo, nos dio a entender que es algo recíproco; que ese querer ayudar no solo va de nosotros hacia el movimiento sino del movimiento hacia nosotros. Que claramente el movimiento nos ve como parte de ellos.

Aunque en resumen, el comité por unanimidad considera que lo que nos llena de felicidad es ver un trabajo bien cumplido, lo cual percibimos cuando las personas pueden llegar sanas y salvas al punto de destino a celebrar, a arengar. También el saber que pudimos evitar un tropel, que pudimos evitar una estallada. Nosotros creemos que lograr que lleguen a salvo, es lo que más nos llena de felicidad.

¿Hechos como el del padre con el hijo dándoles dulces, los hace pensar que aún hay esperanza?

Es que la esperanza no se puede perder. O sea no se puede perder. Es que normalmente lo que decían es que “allá están los vagos esos molestando”, pero cada vez esa posición va cambiando más, cada vez tenemos más apoyo y cada vez tenemos más gente; entonces eso querámoslo o no, nos va llenando de fuerza porque nos demuestra que el movimiento si está dando resultados. Que esto que estamos haciendo si está surtiendo efecto.

Hablaron que les dio alegria el regreso del compañero capturado. ¿Cómo fue esa captura?

Cuando nosotros recibimos la directriz de no movernos, el Esmad ya se estaba acercando mucho y cuando pudimos movernos por fin, se lo llevaron porque si. Literalmente eso fue una detención quizás no extrajudicial pero si sin motivos, el típico “usted estaba muy alterado”. Nosotros ya nos estábamos retirando, y estábamos saliendo como pegados al edificio y nuestro compañero cuenta que él estaba cegado por el gas, y sintió que una mano lo agarró por la espalda. Pero él creyó que éramos nosotros intentando empujarlo para que avanzara. Cuando él sintió en un momento, que lo halaron y lo tiraron al piso, lo agarraron a patadas; y tomaron su escudo y lo patearon y tiraron lejos. Le comenzaron a decir “¡Quítese todo! ¡Quítese todo!”. Tiene cierto sentido que atrapen a alguien que esté haciendo grafittis o lanzando piedras, quizás no es aceptable pero tienen en cierta medida como justificar su detención preventiva claramente sin ejercer la violencia contra esa persona. Pero no es el hecho que a una persona simplemente por estar en la marcha, la tiren al piso, la agarren a patadas, le haloneen las cosas.

Él estuvo retenido durante tres horas de 4 a 7 pm. Nosotros le preguntamos sobre cómo había sido su retención, y él nos relató que no lo habían torturado ni nada parecido. Aunque si habló de la prepotencia de la fuerza pública cuando se dirigían a él. Por ejemplo, cuando le solicitan el documento; él le indicó al uniformado que no le daría el documento sino que simplemente se lo mostraría. A lo cual el uniformado lo inquirió diciéndole que tenía que hacerle caso por ser la fuerza pública, le dijo “¿que qué le estaba pasando?”. Es como si vieran a los estudiantes en un nivel inferior a ellos como fuerza pública.

¿Por qué cree que el colombiano de a pie estigmatiza tanto la protesta?

No es tanto solo con el colombiano de a pie sino es conjunto de otras muchas factores. Uno de ellos son los medios de “desinformación” que se encargan de visibilizar solo ciertas cosas. Y por otro lado, es que el colombiano de a pie no somete a un pensamiento crítico, todo eso que le dicen esos medios. Lo que le den “cuchareado” y ya, no se cuestiona sobre si es real o no aquello que le dicen. Y tampoco intenta investigar por su propia cuenta.

De otro lado, los medios se encargan de focalizar los eventos hacia los intereses de las élites. Por ejemplo, en una marcha graban, fotografían a diez o veinte que están rayando o destruyendo las cosas, pero no enfocan a los otros diez mil que están marchando de manera pacífica, creativa y artística. Lo que ocurre entonces, es que solo una persona que tenga pensamiento crítico o que evalúe lo que le muestran, no se quedará únicamente con las imágenes de esos diez o veinte. No negamos que existan ese tipo de acciones dentro de las marchas, y son acciones que nos gustarían que no ocurrieran. El problema es que el colombiano de a pie, solo se queda con esas imágenes ignorando ese gran conglomerado que está marchando pacíficamente.

También está esa cultura de polarización en donde se cree que solo uno es quien tiene la razón. El arraigo de esa cultura hace que se generen comentarios descalificando la protesta social a través de las redes sociales, comentarios que se replican como si fueran virus. Para así estigmatizar la protesta, desconociendo cuál es la razón o motivo de la marcha. Solamente porque no están de acuerdo con lo que piensan los demás. Es como esa premisa de que solamente yo tengo la razón y que por ende enlodaré a quienes piensen distinto. Dicha premisa es una de las grandes razones detrás de la estigmatización del movimiento social.

Cubriendo las marchas hacia Usaquén y luego hacia Engativá, notamos una clara diferencia en la posición de las personas con respecto a ustedes. Cree que como lo han afirmado algunos medios, ¿existe un fascismo social? ¿Cree que la gente carece de empatía por tener privilegios?

Claramente hay un fascismo social, el cual no solamente es de las élites sino que también es común hallarlo dentro de los núcleos familiares de los integrantes del movimiento estudiantil. Pues muchos de nuestros familiares relacionan las manifestaciones con vagancia y consumo de drogas. Además de esto, existe una cultura horrible del odio; la cual justifica la violencia e incluso la eliminación de las personas que piensan distinto. Uno de los trinos recurrentes era que los estudiantes que se manifestaban eran guerrilleros, y que por tanto debían ser asesinados por el Esmad o que a todos nos debían sacar los ojos. Y esto no debería ser así, existe un odio que ni siquiera es de clases, es un odio de pensamiento. Los estudiantes estamos defendiendo un derecho que es de todos y hay personas del común que condenan y censuran nuestras acciones. A esas personas les han vendido unas ideas tan falsas que como no se las cuestionan ya las tienen tan arraigadas dentro de sí, que nos atacan sin pensarlo.

La carencia de empatía no nace de tener privilegios, hay personas que han sido privilegiadas toda su vida y aún así entienden la situación de la educación pública. Realmente la carencia de empatía nace de no tener cultura social y de olvidar los orígenes. Muchas personas que lograron escalar socialmente y salir de pobres gracias a la educación, estigmatizan el movimiento estudiantil y nos acusan de ser vagos, guerrilleros o de dejarnos lavar el cerebro por grupos guerrilleros del pasado. Y no debería ser así, el olvidar los orígenes también genera esa falta de empatía.

De otro lado retomando el tema de la cultura social y sin generalizar; pero cuando alguien siempre lo tuvo todo y está rodeado de personas que también lo tienen todo, no es consciente de muchas problemáticas. Quizás donan millones a las ONGs, pero no lo hacen porque quieran ayudar, realmente lo hacen porque eso los hace ver bien dentro de su círculo social. Algunos dirán que son caritativos, pero realmente son acciones que realmente no es que les nazcan de su interior. También digamos que esa carencia de compartir con otros mundos, ese estar cerrado impide que muchas personas visibilicen ciertas problemáticas. Muchos de los estudiantes de la pública podrían hacer un esfuerzo y pagar una universidad privada si la pública cerrara mañana, pero no por esto se debe ser egoísta y desentenderse de la problemática social de Colombia. Además que es claro que gracias a la educación muchos de nuestros padres lograron mejorar su situación económica y por tanto tener dinero para pagarnos una educación. A muchas personas que nunca han estado cerca de otras con necesidades, les da igual si la situación de la educación pública cambia; ellos no van a ser empáticos con dicha situación. Cuando las personas no se encierran en esas burbujas de la élite, del “usted no sabe quién soy yo” pueden ver el mundo como es, el mundo real. Y si se comparte con personas que viven o han vivido problemáticas como un acceso restringido a la educación o a la salud, se puede entender por ejemplo lo inhumano del sistema de salud que retrasa y retrasa la atención a las personas hasta que estas se mueren. Es como alguien que siempre ha tenido dinero para pagar una prepagada y no ha compartido con alguien del campo que debe mendigar la salud, quizás le costará trabajo entender la situación del otro. Por eso es necesario que exista un “compartir” en aras de lograr empatía.

Suponiendo de manera optimista que el gobierno accediera a todas las prerrogativas del movimiento estudiantil, ¿cuál sería el futuro de los escuderos? ¿Además de estudiar han pensado en apoyar la movilización social u otras causas?

Pues como escuderos nacidos del movimiento y para el movimiento estudiantil nuestra labor termina cuando el movimiento termine; es decir que cuando las movilizaciones terminen nuestras funciones terminarán. Sin embargo cada integrante es libre de seguir apoyando o participando en cualquier causa social que crea conveniente o con la cual se siente afín pero sin portar las banderas del Comité de Defensa Estudiantil. Aunque si quisiésemos seguir cumpliendo nuestras funciones tendríamos las limitantes de personal y/o recursos monetarios. Equipar a cada escudero, por ejemplo cuesta alrededor de ochenta mil pesos. Lo que hace complicado que cualquier persona que quiera ser escudero pueda costearlo. De otro lado están las ideas de las personas, el movimiento estudiantil sostiene la consigna de “sin violencia” para hacerle entender a la opinión pública que no somos agresivos; no necesariamente otros movimiento tomarán esa misma idea y para nosotros es necesario que quienes se unan al comité deban tener claro que actuamos por fuera de la violencia, razón por la cual en algunos casos esta también es una limitante para conseguir nuevos miembros.

Recientemente el movimiento de los chalecos amarillos que auna a distintas personas ha tomado fuerza en Europa, ¿cree que Colombia podría llegar a contagiarse de movilizaciones sociales de ese estilo con o sin la misma beligerancia y violencia de Europa?

Eso sería algo muy difícil en un país como Colombia, en donde se asesina y desaparece a quienes lideran el cambio. El miedo que generan organizaciones como las Águilas Negras impiden que las personas quieran unirse al cambio. En este país de por sí, hay violencia, por ejemplo las guardias indígenas se tienen que “parar duro” por sus tierras, las luchas en el campo allá donde no llegan los medios son bastante sanguinarias aunque no sean tan carismáticas. De otro lado son varias cosas las que impiden que logremos unirnos por cierta causa, por ejemplo movilizarnos por la salud o la educación: Primero, la manipulación de los medios de “desinformación”. Segundo, el fanatismo tan aberrante que existe por ciertas cosas como el caso de algunas personas que consideran al ex presidente Uribe como un dios. Tercero, el egoísmo tan marcado que hay. Si tomamos como referencia el movimiento estudiantil, muchos entendemos que aunque tenemos medios para acceder a la privada con esfuerzo sabemos que una causa como esta no es solo por una persona sino por todo un conglomerado estudiantil, es por las personas que vienen y por las que van a venir. Por ende debemos entender que no es por uno sino por todos que tenemos que movilizarnos. Para terminar, una cuarta cosa sería la falta de empatía; la cual sumada a todos los anteriores son los que hacen que sea tan difícil un cambio.

Con respecto a si es con o sin violencia, es claro que en Colombia ya existe violencia desde hace rato. Lo que ocurre es que aquí en la capital estamos en una burbuja mediática donde la fuerza pública se mueve de forma represiva para medio controlar lo que ocurre. En los territorios indígenas y el campo, donde no llegan los medios de comunicación, la fuerza pública puede hacer lo que quiera, luego entonces esa violencia ya está ahí, lo que ocurre es que no podemos verla o no nos dejan verla.

Desde los tiempos de la MANE, los estudiantes han intentado gestos conciliadores con la fuerza pública. ¿En las marchas supo o estuvo en contacto con algún gesto conciliador de parte de la fuerza pública? ¿Cree que ellos fuera de su adoctrinamiento consideran justas las luchas del movimiento estudiantil?

Lamentablemente y con mucho dolor debemos decir que no, nunca que nos hayan contado, ni cuando hemos estado cara a cara con ellos, nunca hemos visto una acción o alguna actitud reconciliadora de parte de la fuerza pública hacia el conglomerado estudiantil. También hay que entender, y es que al final el Esmad como tal es un grupo de trabajadores entonces ellos cumplen órdenes. La cuestión es la sevicia y las “ganas” con las cuales muchos de ellos ejecutan dichas órdenes. Cuando estamos parados con los escudos frente a ellos les vemos las caras y la intención de querer “estallarnos”. Cuando tiran, tiran es a matar, con ganas de hacernos daño; en vez de tener intención de simplemente dispersar a las personas su intención es algo así como “si a este le rompo las piernas no volverá a marchar”.

Pero también cuando hemos estado cara a cara, hemos visto que hay algunos que utilizan la menor fuerza posible, por ejemplo cuando estuvimos en una marcha que fue súper temprano y salimos por la calle 26 y llegamos por la carrera 30. Nos encontramos con el Esmad e incluso dialogamos con ellos y nos dieron permiso de bloquear la vía durante 15 minutos solo si no hacíamos nada en contra de ellos. En ese momento aparecieron unos “capuchos” que empezaron a atacar, quedamos escudos contra escudos frente a los del Esmad y sentíamos el choque entre los escudos. De ese momento recordamos a un miembro joven del Esmad que no hacía mucha fuerza contra nuestros escudos, mientras que había otros que empujaban fuerte con sus cuerpos e intentan golpearnos en la cabeza con el bolillo. Es posible que existan algunos pocos miembros del Esmad que cumplen con su trabajo, que es despejar las vías, y lo cumplen sin la intención de hacernos daños, quizás ellos son personas que comprenden nuestra lucha.

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Ronald Ernesto Cano Gutiérrez

Ronald Ernesto Cano Gutiérrez

Cucuteño, desarrollador de software, activista, ciclista, cinéfilo y fotógrafo de calles, paisajes y luchas.