La pandemia, que actualmente sigue sacudiendo al mundo de diferentes maneras, tiene a prácticamente todos los sectores en la famosa etapa de renovación, reinvención o adaptación.

Se habla diariamente de cómo las grandes empresas tuvieron que cerrar sus ventas, despedir a sus empleados y empezar a buscar rápidamente maneras de encajar en lo que ahora parece ser el mundo, pero ¿qué pasó con las empresas que estaban, justamente, en su etapa de crecimiento?

La historia de Luis García, un emprendedor colombiano, que en medio de la pandemia por Covid–19, cambia el rumbo de su empresa para producir y comercializar tapabocas, producidos con una máquina que fue realizada gracias al invento de unir distintos tipos de maquinaria textil para aumentar y mejorar la producción del producto. Fotografía: Lina Gasca

Luis Alfonso García, emprendedor de una empresa de herrajes para jeans, ha vivido de cerca y de primera mano las afectaciones por la pandemia, pero basándose en su recorrido de vida y en la insistencia por emprender, decidió ver la situación actual como una piedra en el camino sobre la que tenía que pasar rápidamente, sin pensar en algún tropiezo, como lo había hecho ya en varias oportunidades de su vida.

La historia

Vivió toda su niñez en Medellín, siendo el tercero de cinco hermanos Luis es hijo de uno de los primeros hombres en crear y vender jeans en el pueblo al cual se mudaron al Luis tener trece años, Rio Negro, esta empresa familiar permitió y ayudó a sostener a esta familia durante un largo tiempo, hasta que se presentó el primer hecho que enseñaría a Luis a mirar con inmediatez soluciones que permitieran acercarse siempre a la mejoría y a la superación.

“Quedamos prácticamente en la ruina, esa fue nuestra primera experiencia pues, perdiéndolo todo”

Un agujero atravesó la fábrica en la cual el padre de Luis realizaba los jeans, toda la maquinaria y producción fue saqueada por una pared de la construcción y desde ese día, Luis y su padre empezaron a buscar diferentes maneras de reparar la situación en la cual estaban envueltos.

Tras diferentes intentos de emprender ideas, de invertir en negocios y de revertir algunos errores del pasado, esta familia volvió a empezar desde el lugar en el que habían visto vivo el primer sueño hecho realidad, Medellín.

Como si no hubiera pasado el tiempo, tal vez como si fuera una vida nueva, o simplemente teniendo y entendiendo la convicción de seguir adelante, Luis logra entrar a la Universidad de Antioquia para estudiar Ingeniería Industrial, una carrera que le permitió entenderse a sí mismo de una manera distinta, al igual que sus hermanos, quienes poco a poco tuvieron también, la oportunidad de entrar a esta universidad.

EL AMOR, CREACIÓN DE EMPRESA

Para el momento en el que Luis cuenta el siguiente suceso clave en su vida, está acompañado de su compañera de empresa y esposa, Yelitze Salinas, quien cuenta su historia de pareja y de cómo lograron crear la empresa que hoy en día tienen , producto del esfuerzo que construyeron después varios momentos que marcaron sus vidas.

Como una historia de amor que se suele escuchar en medio de una tarde de amigos, Luis y Yelitze se conocieron a través de unas amigas en común y después de unas salidas y de una conexión notable, se fortalecieron como pareja y comenzó una trayectoria de crisis y bonanzas que cobra sentido al entender que, como Luis, Yelitze había tenido unas experiencias de vida ligadas a la persistencia y a la lucha por salir adelante.

“Apenas conocí a Yeli me empezó a ir muy bien, me ascendieron a un cargo muy importante, relacionado con lo que estaba estudiando, en la empresa para la que estaba trabajando y de ahí empecé a aprender y trabajar cada vez más hasta que conseguí que me dieran un cargo en la ciudad de Bogotá”

Luis se mudó a la capital esperando que Yelitze terminara su contrato laboral en una empresa para la que estaba trabajando en Medellín y después de esto, esta pareja de paisas logró trabajar en conjunto en el mismo lugar en Bogotá, en el cual, vivieron una situación que empezaría a despertar la ilusión de un negocio propio.

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LAS CAÍDAS

Debido a una recaída de la empresa para la que estaban trabajando, Luis y Yelitze se vieron en su primera caída como pareja.

“Otra vez nos quedamos sin trabajo todos, varados en una ciudad que no conocíamos y donde no conocíamos a nadie, volvimos a vivir esas situaciones difíciles que viví yo con mi familia, pero ya con el conocimiento de que uno puede superar todo eso siempre con esfuerzo y con sacrificio”

Pasando por muchos trabajos y entendiendo las dinámicas de una empresa, Luis empieza a pensar en lo que había sido su sueño desde niño, generar sus propios ingresos y crear empleo para otros. Esta idea lo llevó a intentar emprender, por primera vez, con una empresa de ropa interior, que debido a una enfermedad delicada de Yelitze tuvieron que cerrar y volver a empezar, lo que los llevó al segundo quiebre de su historia que, como Luis afirma, fue una oportunidad más para seguir persistiendo.

Debido a esta situación Luis toma la decisión de irse para Ecuador sin papeles, sin reglamentación y con un desconocimiento entero sobre el país, logra hacer contacto con una persona que le permitió adentrarse en un mundo que, sin saberlo, ayudaría a sus ideas para el futuro.

Después de 14 meses Luis regresa a Colombia en función de vender puerta a puerta botones para empresas textiles, con muestras al hombro, caminando días enteros en búsqueda de clientes logra realizar una lista de contactos, la cual sería una pieza clave para tomar la decisión de empezar su empresa.

Con el apoyo de sus contactos, de su familia y con las ganas de cambiar el producto con el que había regresado a Colombia, Luis comienza la idea de realizar productos personalizados para jeans. Personalizar los botones y los herrajes para estas prendas pero con distintivos de todas las marcas y clientes que estuvieran interesados. Con la meta clara y empezando a surgir en el medio, ocurre un hecho que cambiaría la vida de Luis junto a la de muchos trabajadores del país y del mundo.

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LA PANDEMIA

En medio de una etapa de crecimiento y con unas expectativas altas para el 2020, Luis y Yelitze se ven en medio de su tercera caída. ¿Qué hacer a la mitad de una crisis mundial para no perder un progreso que ha llevado años de persistencia? Y aparte de esto, ¿cómo lograr ayudar a las personas que trabajan con ellos sin afectar el proceso que llevaban construyendo?

“El camino no ha sido fácil en ningún momento, no es solo por lo que está pasando ahorita en la pandemia, estos momentos difíciles de incertidumbres y dificultades han estado toda la vida. Las personas dicen que es una situación demasiado difícil, pero no se acuerdan que es que a ninguno de nosotros nos ha tocado fácil nunca”

Como ya lo habían logrado hacer en situaciones pasadas, Luis y Yelitze empiezan a pensar en una opción eficaz para poder cubrir la crisis, toman la rápida decisión de empezar a producir tapabocas. Con contactos en el sector, esta pareja paisa empieza la creación de este producto en colaboración con una empresa productora de diferentes prendas de vestir y crean mediante una unión de distinta maquinaria textil una máquina que ayuda al proceso de producción de los tapabocas.

Gracias a esta idea, pudieron brindar empleo a los trabajadores que tienen en el momento y además de esto pudieron entender y dar a conocer la importancia de la producción y el apoyo a los productos nacionales, que muchas veces no se toman en serio o no se confía en ellos lo suficiente. La historia de Luis y Yelitze es un ejemplo de los cambios a los que han estado expuestas las empresas en crecimiento debido a la pandemia, pero además de esto, son ejemplo de la persistencia que se tiene en Colombia para salir de las dificultades.

La empresa de Luis García es Solución Textil Total S.A.S y pueden ser contactados por su página de facebook.

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Lina Gasca

Lina Gasca

Comunicadora social - periodista y fotógrafa, cree firmemente en la imagen como una fuente poderosa de transformación social, documentalista y fotorreportera.
Trabajo enfocado a la muestra de situaciones intrínsecas de la sociedad que necesitan una mirada distinta.