Esta semana se levantan las cuarentenas sectorizadas en la ciudad de Bogotá y a partir de septiembre se termina el aislamiento preventivo obligatorio. Estas medidas se toman a pesar que somos el cuarto país con más contagios y decesos en América Latina y que realmente no es claro si llegamos al pico o si estamos en una meseta. Confiar en la autorregulación de los colombianos simplemente porque el gobierno es incapaz de manejar la situación, es una irresponsabilidad que puede resultar fatal.

Modo díficil

Colombia es un lugar donde sobrevivir (no vivir) resulta heroico. Un sistema de salud precario, altos índices de corrupción, masacres a lo largo y ancho del país, entre otras cosas hacen complicada la subsistencia. Si a este cóctel le añadimos una pandemia, la situación desmejora aún más.

Nuestro país junto con toda Latinoamérica observaba en los primeros meses del año como Europa y Asia eran golpeadas fuertemente por el coronavirus. Con este tiempo adicional, se esperaba que los gobiernos nacionales y locales tomarán medidas para ampliar la cobertura hospitalaria. Además de distribuir sus presupuestos para garantizar un subsidio a los hogares colombianos y a las pymes.

Como era de esperarse la improvisación hizo su aparición en escena. Vieja conocida de los colombianos en especial en momentos de catástrofes. Y a pesar de la insistencia de la OMS, la politización del manejo de la pandemia se hizo coequipera de la consabida improvisación.

En un país donde los funcionarios públicos son reconocidos infractores de las reglas, es absurdo pensar en la autorregulación. El hacerlo es muestra de la forma irresponsable en que el gobierno ha manejado la pandemia.

Un manejo desastroso

Era evidente que la cuarentena iba a afectar la economía, no se necesitaba ser genio para saberlo. Pero también era claro que el presupuesto del gobierno podía intentar paliar dicha situación. Por el contrario, el gobierno nacional se dedicó a gastar el dinero en armamento y en una campaña mediática para el presidente, con un tedioso programa de televisión que ha resultado más insoportable que la cuarentena misma.

El proceso de certificación de los ventiladores hechos en Colombia se demoró como cualquier trámite en este país. La adquisición de ventiladores en el exterior se demoró otro resto además de pagarlos a un precio bien elevado porque no se adquirieron en los primeros meses del año teniendo en cuenta la observado en Europa. Las UCI en muchas regiones del país han colapsado y la situación del personal médico es realmente triste.

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El personal de la salud aún no recibe sus sueldos atrasados ni actuales. Y los bonos prometidos no han llegado, y algunos murieron de covid sin llegarlos a recibir. Constantes manifestaciones de médicos y enfermeras demostraron la ineptitud de un gobierno que está más pendiente de proteger la economía de banqueros y grandes empresarios que de salvar a su población.

Un estado ausente

Y pasó el tiempo y llegamos al momento en que decenas de miles de casos son la cotidianidad. Y mientras en Europa toman medidas urgentes debido a que tienen tres mil casos, la solución en el país es dejar todo en la autorregulación del colombiano. El gobierno que ha demostrado su ineptitud constante desde que apareció el primer caso de coronavirus. se lava las manos dejando en el ciudadano la responsabilidad de cuidarse de un asesino invisible.

Se podría comparar la ausencia estatal en las zonas de masacres con la nueva ausencia estatal a la hora de proteger a su población de la pandemia. En ambos casos, el confundir a la población con eufemismos está a la orden del día, y tal parece que desde conferencias virtuales los grandes empresarios y el gobierno decidieron que los trabajadores salven los bolsillos de las élites económicas a costa de su salud o sus propias vidas.

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El colombiano no conoce de autorregulación, porque el propio gobierno tampoco lo hace. Para el colombiano promedio ver a un fiscal que veranea en tiempos de pandemia, es suficiente razón para hacer un paseo de olla y retar al contagio. Siendo así, ¿acaso el gobierno es tan ciego de no darse cuenta del escenario al cual enviará a su gente?

¿Hay más alternativas?

Existían otras soluciones, pero que implicaban que el gobierno cesara la corrupción y los gastos innecesarios. La renta básica en medio de cuarentenas y el subsidio a las pymes eran sostenibles junto con poner a los bancos en cintura. Pero claramente estas medidas contradicen la cartilla económica de este gobierno. También era posible realizar pruebas masivas que generarán cuarentenas familiares, y redujeran el riesgo en las calles. Este modelo de prevención, también va en contravía de los intereses económicos gubernamentales que quizás entreguen (si lo entregan) el país en 2022 más endeudado que la mayoría de los colombianos después de la pandemia.

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El panorama es aterrador, cuando ya se ha encontrado que la inmunidad al covid-19 solo dura unos meses. Esto no hace tan viable una vacuna. Siendo así todavía falta pagar un precio muy alto en vidas antes de domar al virus, y en especial si en paises como el nuestro la economía sigue estando por encima de la vida, que jamás ha sido sagrada en este territorio.

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Ronald Ernesto Cano Gutiérrez

Ronald Ernesto Cano Gutiérrez

Cucuteño, desarrollador de software, activista, ciclista, cinéfilo y fotógrafo de calles, paisajes y luchas.