La Fundación Semillas y Raíces es un espacio cultural ubicado en el barrio Villa Mercedes de la Comuna Cuatro de Soacha. Nació de la necesidad de transformar y resignificar un territorio que ha enfrentado distintas violencias a través de los años, en un lugar de paz y reconciliación.

Este es un proyecto que fue construido para pensar maneras distintas de habitar, de sentir y de comprender un espacio comunitario lejos de las diferencias que los separan y dividen; y así poder desdibujar las fronteras y empezar a tejer comunidad desde el arte, la educación popular, la solidaridad y el trabajo colectivo. Durante más de cuatro años, la Fundación ha trabajado con diferentes niños y jóvenes de la comunidad a través de distintos proyectos artísticos en los que utilizan la música y la pintura como un medio para desarrollar la sensibilidad, la conciencia social y ambiental, la memoria colectiva y la apropiación del territorio.

En este momento, la Fundación se encuentra trabajando en el proyecto “Cuando la música te golpea no duele”, que tiene como propósito poder organizar a toda la comunidad para juntar sus fuerzas y reconstruir el espacio a través del arte y el trabajo colectivo. A partir de esto, se pretende pintar los muros que rodean el barrio para poder recordar las historias de los antepasados y hacer un ejercicio de memoria. Así mismo, se está trabajando para poder pavimentar todas las calles del barrio y unir a todos los habitantes para que se involucren en el reconocimiento de su territorio, con el objetivo de construir un tejido social en paz.

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El arte para construir paz y memoria

En medio de una situación de violencia dentro de una comunidad se propone el arte como un mecanismo de expresión que ayude a liberar las tensiones del cuerpo, y a manifestar el dolor y los miedos de una manera simbólica, para así buscar alternativas creativas que mitiguen un conflicto sin el uso de la violencia. Altos de Cazucá es un territorio que durante años ha tenido que enfrentar distintas situaciones de violencia estructural y directa, en medio de un contexto de desigualdades, injusticias, y ausencia estatal; en la que distintos integrantes de la comunidad se han organizado para poder resistir y seguir luchando contra la violencia y los estigmas sociales. 

Frente a esto, la Fundación Semillas y Raíces nació con el propósito de empezar a construir una sociedad en paz; en la que el arte sea una alternativa para detener el círculo de la violencia, comenzar a tejer puentes de diálogo desde la educación popular, y poder reconciliar una comunidad dividida durante años. Este ha sido un trabajo de paciencia y constancia, en la que cada día se buscan distintas propuestas creativas para trabajar desde la música, la pintura, la creación de historias, la composición de canciones, el reciclaje, la educación y la formación de líderes comunitarios. 

En medio de este trabajo que se ha hecho entre los integrantes de la fundación, junto con los niños y jóvenes de la comunidad, se ha establecido un vínculo de solidaridad, apoyo y confianza, en el que cada día los niños se apropian del territorio, construyen memorias, y desarrollan más conciencia sobre el lugar en el que habitan y la naturaleza que los rodea.  

Luz Ospina, fundadora y directora de la fundación, considera que el arte y la música es una fuerza muy poderosa de transformación, porque es el grito de expresión que nos permite ser, crear, construir, reconciliar, establecer nuevas relaciones, soñar y seguir creyendo que hay otras posibilidades de cambio más allá de la violencia. Además, el arte tiene un carácter emotivo que nos permite escuchar nuestros cuerpos y observar donde reside el miedo, la angustia, el dolor y la nostalgia; comprender dónde nos duele y por qué; para buscar desde allí poder sanar. 

Semillas y Raíces cree que es posible transformar a partir de la música y el arte, porque es lo que permite forjar un sentido e identidad; poder expresar y nombrar las cosas de una manera distinta, buscando en lo profundo de nuestros conflictos, escuchando nuestras emociones, y así poder reconciliar las heridas internas y colectivas que ha dejado la violencia. 

Memorias e historias 

Sobre los muros que bordean la Comuna Cuatro de Villa Mercedes han quedado retratadas las memorias y raíces del territorio, donde se cuenta la historia de que en el año 1987 los pobladores de la comunidad debían trasladar el agua en burros de carga y desde allí empezaría una lucha constante por defender la vida. Desde hace días que los integrantes de la fundación trabajan en reconstruir las memorias del territorio a partir de distintos murales artísticos que narran las historias que escarban sobre las raíces de nuestros pueblos indígenas y la relación con la tierra y la naturaleza. 

La fundación Semillas y Raíces invita a todas aquellas personas que quieran formar parte de este trabajo comunitario, para vincularse como voluntarios, colaboradores o donadores y seguir tejiendo y construyendo una comunidad en paz a partir del arte y la educación popular. Porque una comunidad es la unión de sueños, anhelos, esperanzas, memorias, y trabajo colectivo, y sólo en los pequeños actos que se siembran con amor es posible encontrar paz.

*Para conocer más acerca de la fundación puedes visitar sus redes sociales: Facebook: Semillas & Raíces/ Instagram:Semillas_Y_Raíces

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Laura Ruiz

Laura Ruiz

Comunicadora social y periodista. Siento la fuerza que reverdece por cada fibra de mi piel en busca de una sociedad más justa. Creo en el poder transformador de la música, el arte y las palabras.

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